Un perro lobo (también llamado híbrido lobo-perro, lobo híbrido o lubican) es un híbrido canino que resulta del apareamiento de un lobo gris (diversas subespecies de Canis lupus) y un perro (Canis lupus familiaris). En inglés el término «wolfdog» es preferido por la mayoría de los impulsores de estos animales y criadores porque el perro doméstico fue taxonómicamente recategorizado recientemente como una subespecie del lobo gris. La Asociación de Médicos Veterinarios estadounidenses y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos se refieren a estos animales como híbridos lobo-perro. Las organizaciones de rescate animal consideran que un perro lobo es cualquier perro con herencia de lobo dentro de las últimas cinco generaciones, incluyendo a algunas razas establecidas de perros lobo.
En 1998, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos estimó una población aproximada de 300.000 perros lobo en los Estados Unidos (la más alta de cualquier país del mundo), mientras que otras fuentes indicaban una población quizás tan alta como 500.0001 En los híbridos de primera generación, los lobos grises eran frecuentemente cruzados con perros parecidos a lobos (tales como Malamutes de Alaska, huskies siberianos y pastores alemanes) para obtener una apariencia más atractiva para los dueños que deseaban una mascota exótica.
El perro lobo ha sido el centro de mucha controversia durante la mayor parte de su historia y la mayoría de legislaciones sobre razas son tanto el resultado del posible peligro que entraña el animal o su categorización como fauna silvestre nativa. La Humane Society of the United States, la RSPCA, la Ottawa Humane Society, el Dogs Trust y el Grupo de Especialistas sobre el Lobo de la Comisión sobre la Supervivencia de las Especies de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza consideran a los perros lobos como animales salvajes y por lo tanto no aptos para ser mascotas, apoyando una prohibición internacional sobre la tenencia por parte de particulares, reproducción y venta de perros lobos.3
Según la National Wolfdog Alliance, 40 estados de los Estados Unidos prohíben la tenencia, reproducción e importación del perro lobo, mientras que otros imponen algún tipo de regulación sobre su tenencia. En Canadá, Alberta, Manitoba, Newfoundland y Prince Edward Island prohíben los perros lobos como mascotas. La mayoría de países europeos prohíben terminantemente al animal o aplican restricciones a su tenencia. Los perros lobos están entre las razas prohibidas en la base del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos de Camp Pendleton y cualquier otra luego del fatal ataque de un pitbull contra un niño.
La hibridación usualmente ocurre de modo natural cerca de hábitats humanos donde hay una baja densidad poblacional de lobos y los perros domésticos son comunes. Sin embargo, hay varios casos reportados de perro lobo en áreas de la antigua Unión Soviética con una densidad poblacional normal de lobos. Los perros lobos salvajes a veces eran cazados por los aristócratas europeos, siendo llamados lycisca para distinguirlos de los lobos comunes.
Notables casos históricos (tales como el de la Bestia de Gévaudan) de grandes lobos que eran anormalmente agresivos hacia los humanos, podían atribuirse al apareamiento de perros con lobas. En Europa, se ha confirmado el apareamiento accidental de perros con lobos mediante pruebas genéticas. Como la supervivencia de algunas manadas de lobos de Europa está severamente amenazada, los científicos temen que la creación de poblaciones de perro lobo en la naturaleza suponga una amenaza a la continuación de la existencia de las poblaciones europeas de lobos. Sin embargo, la extensiva hibridación lobo-perro no está apoyada por evidencia morfológica y los análisis de las secuencias de ADNmt han revelado que tales apareamientos son raros.
En 1997, durante la reintroducción del lobo mexicano en Arizona, se desató una controversia cuando una manada cautiva en Carlsbad designada para su liberación resultó estar compuesta mayormente por los perros lobos de Roy McBride, que había capturado varios lobos para el programa de recuperación en la década de 1970. Aunque el equipo inicialmente afirmó que la inusual apariencia de los animales se debía al cautiverio y la dieta, más tarde se decidió sacrificarlos.
Las características físicas de un animal creado al cruzar un lobo y un perro no son predecibles, similares a las de los perros mestizos. La investigación genética muestra que las poblaciones de lobos y perros inicialmente se dividieron hace aproximadamente 14,000 años y solamente se han cruzado ocasionalmente desde entonces, además de tener apariencias y comportamientos muy diferentes.
En muchos casos, el perro lobo adulto puede ser más grande que sus padres debido al fenómeno genético de heterosis (conocido comúnmente como vigor híbrido). Experimentos de reproducción llevados a cabo en Alemania con caniches y lobos, y más tarde con los perros lobo resultantes mostraron una gran fertilidad, se apareaban naturalmente y no tenían problemas de comunicación (incluso después de unas cuantas generaciones). Sin embargo, la progenie de caniches con coyotes o chacales mostró una reducción de la fertilidad, importantes problemas de comunicación y un aumento de enfermedades genéticas después de tres generaciones de cruces entre los híbridos. Por lo cual los investigadores concluyeron que los perros domésticos y los lobos son parte de la misma especie.
Los híbridos tienen una amplia variedad de apariencias, que van desde perros sin parecido alguno con un lobo hasta perros que son frecuentemente confundidos con lobos. Un largo estudio hecho por el DEFRA y la RSPCA encontró varios ejemplos de información engañosa por parte de criadores y niveles indeterminados de pedigrí de lobo en muchos animales vendidos como perros lobo. El reporte mencionaba que ciudadanos sin experiencia identificaban erróneamente a perros con apariencia lobuna como perros lobo. Los perros lobo suelen tener cabezas algo más pequeñas que los lobos, con orejas más largas y puntiagudas a las cuales les falta el denso pelaje usualmente visto en las orejas de los lobos. Además las marcas del pelaje suelen ser muy características y no están bien mezcladas.
Los híbridos de color negro suelen conservar el pigmento del pelaje por más tiempo mientras envejecen, en comparación a los lobos negros. En algunos casos, la presencia de espolones en las patas traseras es considerado un indicador útil, aunque no absoluto, de contaminación con genes de perro en lobos. Los espolones son vestigios de los primeros dedos, siendo comunes en las patas traseras de los perros domésticos pero totalmente ausentes en los lobos, que solo tienen cuatro dedos en cada pata trasera. Las observaciones de perros lobo salvajes en la antigua Unión Soviética indican que los híbridos en estado salvaje pueden formar manadas más grandes que los lobos, además de tener más resistencia al perseguir su presa.
Los híbridos con mayor cantidad de genes de lobo usualmente tienen caninos más largos que los perros de tamaño similar, por lo cual algunos oficiales de las Fuerzas de Defensa de Sudáfrica comentaban que los animales eran capaces de morder a través del relleno más grueso «como un cuchillo cortando mantequilla». Su sentido del olfato aparentemente rivaliza con el de los más conocidos perros de rastreo. Las pruebas llevadas a cabo en Rusia por el Instituto de las Fuerzas Internas de Perm demostraron que a los híbridos con mayor cantidad de genes de lobo les tomaba 15-20 segundos en rastrear un objetivo durante sesiones de entrenamiento, mientras que a los perros policiales comunes les tomaba 3-4 minutos.
El comportamiento de un lobo es típicamente tímido y mucho menos sociable hacia los humanos que el de un perro. Si un híbrido de lobo y perro debe ser considerado más peligroso que un perro, esto depende del comportamiento específico del animal y no de los perros lobo como grupo. El comportamiento inducido puede afectar el comportamiento innato. La socialización de cada animal es afectada por los métodos de entrenamiento. El riesgo para la seguridad pública es afectado por la socialización de cada híbrido. No hay evidencia concluyente que indique que los perros lobo son más agresivos hacia los humanos que otros perros de gran tamaño (por ejemplo, Rottweiler, Pastor alemán, Chow-chow y Pitbull).
El comportamiento de un perro lobo no es directamente proporcional al porcentaje de genes de lobo que tiene, por lo que híbridos con un alto porcentaje de genes de lobo tienen un comportamiento típicamente canino. Por otra parte, un bajo porcentaje de híbridos se comportan más como un lobo. El comportamiento de un perro lobo no está determinado por su genotipo o fenotipo. El comportamiento innato de un animal específico puede situarse en cualquier lugar del amplio espectro de su trasfondo genético. No hay evidencia estadística científicamente contrastada por pares que indique que los perros lobo supongan una mayor amenaza a los humanos, otros animales y propiedades que cualquier otra raza de perro doméstico. La mayoría de los incidentes sobre ataques están causados por una tenencia irresponsable, como la falta de medios restrictivos adecuados o contacto sin supervisión o contacto con el perro lobo sin conocimiento o consentimiento del dueño.
























