Cuando se construyó el cementerio de Staglieno, Génova integraba un importante
centro cultural y económico en Italia, atrayendo a numerosos burgueses
acomodados, deseosos de erigir monumentos para rememorar sus logros morales y su
notoriedad, desarrollando en Staglieno una tradición de imponentes esculturas
funerarias. Las familias que poseían grandes fortunas contrataban a escultores
de renombre, compitiendo entre sí y encargando obras de gran belleza y realismo
para adornar sus sepulcros, contando con tallas de grandes escultores italianos
de la época, como Leonardo Bistolfi, Augusto Rivalta o Giulio Monteverde.









Con el tiempo se realizaron varias ampliaciones del cementerio, contando
actualmente con un cementerio inglés, un cementerio protestante y otro judío,
además de las zonas católicas y evangelistas, abarcando una superficie total de
dieciocho mil metros cuadrados. En el núcleo de la necrópolis se alza una gran
estatua que representa la fe, esculpida por Santo Varni. Frente a la estatua, se
erige una gran escalera sobre la que se alza una copia del Panteón de Agripa de
Roma, con un pórtico dórico y flanqueado por dos estatuas de mármol consagradas
al profeta Jeremías y al santo Job. Entre las numerosas tallas que adornan el
cementerio pueden verse representados diversos estilos de gran calidad
artística, contando con escenas peculiares y en ocasiones rozando lo morboso:
calaveras que simbolizan la muerte, mujeres desnudas, efigies de ángeles,
representaciones de las personas fallecidas en su lecho de muerte rodeados por
sus seres queridos, rostros agonizantes o jóvenes en éxtasis arrojándose sobre
las lápidas de los difuntos, representando su dolor por la pérdida. En Staglieno
se encuentran las tumbas de numerosas personalidades, como Constance Lloyd, la
esposa de Oscar Wilde, el primer ministro italiano Ferruccio Parri, o Giuseppe
Mazzini, uno de los principales precursores del Risorgimento.











El cementerio de Staglieno custodia desde hace más de ciento cincuenta años
majestuosos conjuntos escultóricos de mármol y bronce, ceñidos por los árboles y
la vegetación circundante, integrando una antología de los estilos artísticos de
los siglos XIX y XX, desde el neoclasicismo a la escultura del realismo,
abarcando numerosas tendencias como el simbolismo o el art decó, constituyendo
uno de los cementerios más bellos del mundo.