Cuando el ilustrador brasileño Rafael Mantesso se divorció de su ex esposa, ella se llevó todos los muebles y dejó una casa vacía con paredes blancas. Todo lo que le quedó a Mantesso fue su bull terrier…y su creatividad. Mantesso comenzó a pintar y dibujar nuevamente y es ahí cuando su perro, llamado Jimmy Choo, le ofreció una pata y posó para unas entretenidas ilustraciones.






























