La Pelea En El Pastito (Archivo de Audio)

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Las amistades no siempre se consiguen de forma consciente, en ocasiones van surgiendo de manera inesperada
con personas que nos parecían de los mas antipáticas y quienes creíamos
serian buenos amigos resultan no serlo. La amistad que me unió a «Los
Hijos De Rosa» resulto mas fuerte y leal de lo que esperaba y aun me
sorprendo al recordar las aventuras que corrimos juntos.
«Los Hijos
De Rosa» eran tres. Víctor, el mayor y mas introvertido, siempre
intentando controlar los impetus de los demás y pidiendo cordura a
quienes disfrutábamos de la locura infantil, Luis (El Japo) hijo intermedio
y quien mejor balanceaba su actitud (Tratando de no caer en excesos
pero sin dejar de divertirse) y Nacho el menor, la mejor descripción de
este pequeño tornado nos la da la expresión ¡En LA Madre! fracesita que repetíamos varias veces al día al atestiguar lo que este enano engendro del demonio se atrevía a hacer y a lo que irremediablemente nos veíamos arrastrados.
En verdad no recuerdo como fue que iniciamos nuestra amistad, muy probablemente
la hallan iniciado nuestras madres primero. Mi madre quedo viuda a los
28 años y en aquel entonces contaba con 30, su nombre es Rosa(Rosalina
en realidad pero siempre la hemos llamado Rosa) y la madre de mis
amigosquien estaba divorciada de su primer marido y padre de los tres
chamacos, también se llama Rosa y eso nos causaba gran admiración, ya
que no era la única coincidencia que teníamos en cuanto a nombres,
puesto que la nueva pareja de rosa se llamaba Noe igual que un servidor.
Cuando
hago memoria, lo primero que me viene a la mente es un partido en el
estadio Azteca entre el Pachuca y el Atlas. recuerdo que luchaban por el
no descenso y gano el atlas (Mala pata para mi tocayo que era seguidor
del Pachuca) a mi no me parecía la gran cosa ir al estadio para ver un
partido de fútbol en que nosotros no participáramos, hubiera preferido
quedarme en la vecindad y vagar un poco por ahí, pero como donde manda
capitán no gobierna marinero, tuve que acompañarlos al estadio ya desde
la ida la cosa pintaba mal, en el trayecto un perro se atravesó
corriendo la avenida de tlalpan y Noe no logro esquivarlo
atropellándolo, por lo que lo recriminamos duramente
todos los chamacos y el respondió con la misma intensidad defendiéndose
de nosotros y provocando la ira de nuestras madres que tomaron partido
por nosotros lo que lo enfureció aun mas. Ya en el estadio y ante la
impotencia de su equipo (Este era el tercer partido de la serie) Su
coraje fue aumentando y llego a su punto culminante con la derrota y el
descenso del Pachuca por lo que el viaje de regreso se convirtió en un
suplicio para todos. A mi no me cabía en la cabeza que alguien pudiera
molestarse tanto por el resultado de un partido en el que ni siquiera
había participado.

A un costado de la vecindad estaba un terreno
baldío que nos servia de deportivo a todos los chamacos de los
alrededores, lleno de piedras , bolsas de basura y desechos de animales(
ya que también llevaban vacas, borregos y caballos a pastar) En ese
lugar fui tomándole gusto al fútbol y a los guamazos con otros chavos de
la colonia y en ocasiones de la misma vecindad. Recuerdo claramente los
soponcios que sufría cuando fauleaba a algún grandulon y este me
reclamaba

-Orale pendejo eso es falta
– ¿Cual? Es la barrida, manito
-Que barrida ni que la chingada wey
-La barrida
-Te voy a partir la madre
-B-b-barrida
Afortunadamente siempre surgía un defensor
-Calmate wey , esta chavo y si no quieres que te pateen juega a la comidita, Puto.

Pero
en otras ocasiones los enfrentamientos eran inevitables a pesar de la
diferencia de edades y eso nos llevo a vivir una de las aventuras que
mas recuerdo.

En aquella ocasión decidimos salir a divertirnos en
«El Pastito» sin imaginar que un chavo como de 15 años a quien
llamaremos Justo estaba con sus tres hermanos en el área que colindaba
con «la calle de atrás»
Justo era un tipo al que había visto en otras
ocasiones rondando la calle y buscando pleito siempre a chavos menores,
era ya muy viejo para ser niño y muy niño para ser hombre y no parecía
tener amigos de su edad. Su rasgo mas notable eran esos pinches ojos de
toro loco que al mirarte parecían decir – voy a encontrar un pretexto
para partirte la madre, ya hoy, ya mañana, pero te la voy a partir-
Justo era uno de»Los De Afuera» y tenia fama de mala madre en la
colonia, a mi me parecía medio retrasado el wey, pero lo pendejo no le
quitaba lo peligroso y procuraba no verme cerca de el o sus hermanos que
siempre buscaban problemas, amparados por la fama del pinche Justito.

Mientras
nosotros jugábamos en un área, ellos se mantenían en otra y no habíamos
tenido que preocuparnos por la cercanía hasta que Nacho
grito.-¡Muchachos. Miren lo que me encontré!
Era un balón de fútbol
americano, de esos de piel ya muy tallado pero en buen estado como para
echar tochito por un buen tiempo aun. Corrimos a ver el balón y
estábamos haciendo planes cuando a nuestras espaldas escuchamos decir-
¡Ese Balón es mio! ¡Devuélvanlo pinches mamones! Nuestra primer reacción
fue de defensa pero cuando vimos que quien lo reclamaba era Justamente
Justo se nos bajo la moral hasta el suelo y cambiando miradas decidimos
que lo mejor era entregárselo aunque lo mas seguro era que estuviera
mintiendo para quitárnoslo pero siempre era preferible perder un balón
que un par de dientes y mientras el sonreía triunfador y nosotros nos
disponíamos a renunciar al balón, sucedió lo inesperado, Víctor el mayor
y mas tranquis de la palomilla grito -¡Que tuyo ,ni que tu pinche
madre! ese balón se lo hallo mi carnal y no te vamos a dar ni madres.
¿Como Ves?- El silencio que siguió a esta declaración
pareció abrirle los ojos y hacerle ver de que tamaño era el pedo que
acababa de echarse y mientras esperaba que alguno de los mayores que
siempre nos defendían apareciera, iba palideciendo y la mirada de Justo
fue cambiando de sorprendida a complacida, era la mirada de un gato al
sorprender a un ratón en la esquina mas lejana a su agujero.

-Ora
si, pinche flaco mi carnal te va a partir la madre- Dijo uno de los
hermanos de Justo y El Japo le contesto – Si el pinche Justo le pega a
Victor, yo te rompo la madre a ti- Lo que pareció darle la idea a justo
de como crear el espectáculo en el que el seria la estrella y situándose
al centro de la bolita que habíamos formado, puso las reglas a la lucha
que sostendríamos a continuación – Pos si somos cuatro contra cuatro,
¿Que le hacemos al pendejo? vamonos dando por tamaño y los que ganen se
llevan el balón- Uno de los mirones
de unos 17 años le dijo -No chingues Justo, tu estas mas grande que el
Victor y tu carnalito esta mas chavito que el nacho- Justo le lanzo una
mirada helada y le dijo- Tu que te metes wey ¿ O que…. te vas a partir
la madre por ellos?- Pocas veces en la vida me he sentido mas
indefenso, que en el momento en que vi recular a nuestro único defensor
con una cara de pánico que yo no podía creer(Chingada madre ese wey era
mas grande que el justo y se rajaba delante de todos) Justo nuevamente
amo de la situación se pavoneo y al escucharme decir- Ya estuvo ,Mano.
llévate el balón y ahí muere- se revolvió como perro pateado y me dijo-
Ah no pendejo . Ustedes querían madrazos y ora nos vamos a dar madrazos-
y nuevamente la voz de Victor (Que para ese entonces ya tenia las
mejillas surcadas de lagrimas) se escucho al decir -Pos si me vas a
partir la madre ……. de una vez puto
– ¿Como me dijiste?
-¡Puto! ¡Puto jijo de tu chingada madre!
Y
a darle que ya habíamos quedado, recuerdo que mientras el Japo le
aplicaba la metida de pata a su rival y lo tiraba yo peleaba con mil
prisas por terminar( Victor nunca le ganaría al justo, teníamos que
ayudarle) Cuando escuche que el madrazo que le plante
a mi rival sonó a olla rajada supe que le había partido la madre,
tirado y chillando me dijo que ahí moría y me dispuse a ayudar a mis amigos,
Nacho ya había madreado al suyo y el único que nos podía ganar estaba
montado en la espalda de victor Haciéndole «La De Caballo»( Llave muy
conocida por que la aplicaba El Santo ídolo de toda la chamacada) y
mientras el pinche Justo se daba gusto, Victor se rendía a gritos y ese
wey le pedía que le dijera papito chulo. Con solo una mirada El Japo y
yo decidimos echarle montón. El Justo nada pendejo soltó a victor y nos
reto uno por uno. Yo volví a sentir la falta de apoyo de los mirones y
me sentí desfallecer ni El Japo ni tu servidor le íbamos a ganar a un
wey que hasta Lucha Libre sabia.
-¡Cámara putos! !Uno por uno weyes¡-Gritaba El Justo
-!Pos
va conmigo, pendejo- Respondí temblando de coraje y escuche una voz
exclamar entre los mirones- ! Se me hace que hoy si te parten la madre
Justo ¡ – y la cara de decisión de justo pareció titubear. El Japo a mi
lado me dijo con la voz serena del condenado- No manito, este wey le
partió la madre al victor y ora me la va a tener que partir a mi- y la
voz anónima nuevamente dijo-! No porque lo veas chaparro pienses que no
te va a madrear, se me hace que hoy si te van a romper la madre , pinche
Justo!!Andas pisando chueco Mamón¡
-!Cállate pendejo¡! Acabando con
estos sigo contigo¡ y queriendo recobrar valor nos reto- !Pos el que
quieran, nomas de uno por uno- y otra voz-No Mames pinche Justo si son
bien chavos, éntrale con los dos-
– !Ni madres ¡ De uno por uno- Con cara de desconfianza ya

-!Entrale con los dos . No seas pinche encajoso¡- y ya teníamos el
apoyo de los mirones, pero todavía teníamos que aguantar la chinga, el
Justo no era hueso fácil de roer, si bien la idea de enfrentarlo entre
los dos me consolaba cantidad. y ahí te viene el pinche Japo de
aguafiestas otra vez-Tu le partiste la madre a mi hermanito y ora me la
vas a tener que partir a mi, hijo de tu chingada madre-
-Que conste que el quiere. Yo los iba a madrear a los dos pero el quiere sólito-Decia Justo
-Que
a modo no? pinche Justo se me hace que te gusta cagar pa’ dentro
culero- Dije, pero de nada sirvió simplemente me ignoro y se dispuso a
pelear con El Japo (Que poca madre uno de quince y el otro de nueve)
pero para sorpresa de todos incluido el, Japo conecto de entrada
soberano Soplamocos y lo siguió y aunque sus golpes no tenían la fuerza
necesaria si lo abrumaron e hicieron retroceder – Ora veras hijo de la
chingada, ora veras hijo de la chingada- no se cansaba de repetir Justo,
mientras le entraban los madrazos y cuando logro abrazar al Japo y vi
en la cara de mi amigo la angustia del tormento proximo, supe que las
reglas eran una pendejada y había que romperlas junto con la madre del
pinche Justo. Aullando como ambulancia salí despedido tratando de evitar
que tirara al Japo, y cuando mi mirada se cruzo con la del Justo supe
que iba a corre el muy maricón y dicho y echo apenas pude tirarle un par
de patadas cuando ya iba como alma en pena, olvidando hasta a sus
hermanos que eran correteados por el Victor y el Nacho hasta salir de
«El Pastito» «Nuestro Pastito». Desde ese día fuimos mucho mas
respetados que antes y en cualquier momento nos integrábamos a los
partidos y mis faltas dejaron de ser reclamadas con amenazas
– !Falta. Chinga que pinche patadota no mames¡
– Fue en la barrida
-No wey la barrida es con los pies pegaditos al suelo y sin enseñar la suela, ahi pa’l’otra
– si wey me voy a fijar.

Saludos

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2 comentarios en «La Pelea En El Pastito (Archivo de Audio)»

  1. Agregué el audio en el post para no tener qué ir a otra web a escucharlo :)

    Responder
  2. Se agradece tenerlo de regreso en este su tugurio de confianza, esperemos que tengas respaldos de tus relatos anteriores, estaban muy buenos por cierto.

    Responder

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