El spanking es un juego sexual que probablemente muchos ejercen pero que en realidad ni siquiera lo conocen como tal. Y es que en cuestiones de sexualidad en pareja, muchas cosas son mejor experimentarlas que definirlas o entenderlas.
De una forma u otra, el término inglés spanking se interpreta como azotes o nalgadas, y se refiere a golpear con la mano o cualquier otro complemento los glúteos de la pareja con fines eróticos. Este juego sexual no siempre tiene como finalidad el sexo porque la relación, después de unos pocos azotes y del juego de roles que se interpreta en el mismo, se convierte en una experiencia más enérgica y estimulante.
El spanking implica los azotes, pero a su alrededor gira un complejo juego de roles donde uno de los miembros de la pareja actúa como aquél que infringe alguna clase de la ley o acuerdo, mientras que el otro asume el papel del “castigado”. Es un sometimiento donde ambos miembros están de acuerdo con el rol que cada uno desempeña. Por lo general, se suele practicar con la mano, un fuete, o algunos otros instrumentos hechos de madera o plástico, según los gustos de la pareja.
En este juego sexual, la excitación máxima se alcanza durante los azotes, que pueden ser más o menos fuertes, aunque por regla general no llegan a ser violentos; sin embargo, quienes lo practican encuentran un encanto especial conforme va aumentando.




































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