El hecho de hacer público ese lado oculto, genera una mueca extraña que se sitúa entre la sonrisa irónica y la turbación. Una verdadera profanación de ese altar de dulzura Disney. ¿Quién podría imaginar a Blanca nieves aceptando una hoja de marihuana de la malvada bruja? ¿Y a Mickey con una corona de espinos cual Jesucristo y con su rostro impreso en la sábana santa? Esto por poner sólo unos ejemplos. Rodolfo Loaiza ha sido capaz de dibujar a las princesas de Disney en una reunión de alcohólicos anónimos, al Papa Francisco oficiando una boda gay entre a dos príncipes azules o al mismísimo Pinocho preparándose en un chute ante los ojos atónitos de Pepito Grillo.





En el transcurso de décadas y décadas, Disney se ha encargado de impregnar de moralina la sociedad desde la más tierna infancia de los niños. Sin embargo, este mundo idílico de rectitud y pureza es los ojos de Rodolfo Loaiza una quimera. Sus trabajos no los encontraremos en la página web del artista, ya que sus piezas están realizadas sobre lienzo. Ello no ha impedido que sus series como Profanity Pop o DisHollywood hayan entrado en ese magno universo de la viralidad. Aunque Loaiza no tiene web aunque sí puedes seguirlo en su Facebook, Tumblr y Flickr.