Como una medida de reciclaje, empresarios locales en Kenia han creado una industria artesanal de la confección de sandalias hechas con llantas usadas, a la que han llamado “sandalia akala”.





Se venden en las calles de Nairobi por un precio de oscila entre los dos y cinco dólares, una suma considerablemente menor al calzado que venden las tiendas en los alrededores, al tiempo que ofrecen una durabilidad diez veces mayor.




Miembros de la etnia masai, que deambulan por el sur de Kenia y el norte de Tanzania, han venido utilizando estas chanclas —también conocidas como las “mil kilométricas” por su durabilidad— por décadas para caminar entre maleza más ruda que piel de rinoceronte.



El siguiente video es de un Tarahumara haciendo sus huaraches